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jueves, 15 de julio de 2010

MAGUEN DAVID EN LA PLAZA DE LA MAGDALENA DE JAÉN

     En hebreo “Maguen David” significa liberalmente “escudo de David” y la estrella consiste en un hexagrama compuesto por la superposición horizontal de dos triángulos, en la que el superior está invertido. El número seis es el número de la perfección para muchos pueblos del Oriente Antiguo.
El origen de este símbolo para el judaísmo sigue siendo objeto de controversia desde los estudios de Gershom Scholem hasta los actuales de V. Klagsbald que considera el hexagrama una representación esquemática de la flor de lis de seis pétalos.
“El uso de este símbolo está atestiguado desde la Edad del Bronce por diversas culturas y civilizaciones desde la India hasta el Próximo Oriente, Europa o Asia. Se supone que tenía una finalidad decorativa y también “mágica”, lo mismo que la esvástica y otros motivos de geometría simple muy similares”.

“La primera vez que aparece asociada la estrella a un objeto judío es en el siglo VII a. C., en un sello encontrado en Sidón. En la sinagoga de Cafarnaún, en los siglos II-III d.C., es usada como motivo decorativo, por cierto junto a una esvástica, y durante toda la época grecorromana casi desaparece tal motivo para los judíos en comparación a su relativo uso en la cultura clásica como elemento puramente decorativo. Es en la Edad Media cuando el hexagrama se utilizó sobre todo, junto con la estrella de cinco puntas (pentagrama, formada por cinco triángulos unidos por el mismo vértice) para amuletos y diseños mágicos, y era conocida por las fuentes árabes como “sello de Salomón”.

“Los nazis, además del monstruoso genocidio cometido, impusieron a los judíos llevar una estrella (con algunas diferencias según el lugar) como signo distintivo e infamante. Después el Estado de Israel eligió una estrella azul (en apariencia semejante a la impuesta en Praga) como símbolo. Estos dos hechos contemporáneos parece que han conducido a creer que desde siempre la estrella ha sido el símbolo de los judíos...”


LA LEYENDA EN JAÉN Y SU RELACIÓN CON LA ESTRELLA DE DAVID.

Una tradición ubica el solar donde nació el célebre judío jaenés, Hasday ibn Shaprut, célebre cortesano en el califato andalusí, en la plaza de la Magdalena de Jaén, cerca de la principal fuente de agua potable (Raudal de la Magdalena), de la primitiva Mezquita Aljama (Iglesia de la Magdalena) y en la plaza principal de la ciudad musulmana (Medina Yayyan).

No es posible saber hoy donde habitó esta importante familia judía hace mil años, pero no sería descabellado pensar en la ubicación de su casa justo en la plaza principal de la antigua medina, en base a la potente condición económica que ostentó tanto el padre de Hasday, Isaac ibn Shaprut, como después su hijo, cortesano de los califas Abderramán III y Alhakan II:
“Hasday era natural de Jaén, aunque ejerció su dominación en Córdoba. Su padre, Ishaq, había sido un acaudalado judío, por cuanto que había podido sufragar los gastos de la construcción de una sinagoga en su ciudad natal y había ejercido el mecenazgo con estudiosos judíos”. (C. Del Valle 1981:60).
Sea como sea la leyenda ubica la residencia de Hasday, durante sus primeros años de vida, en un rincón concreto de la actual Plaza de la Magdalena de Jaén: “Según la tradición, el lugar donde vivió sus primeros años Hasday ibn Shaprut se encuentra en la Plaza de la Magdalena, que antiguamente era el centro del Jaén
musulmán, la antigua Plaza del Cadiato. Este espacio lo descubriremos en un rincón de la plaza, a la izquierda del Raudal de la Magdalena, y lo reconoceremos rápidamente porque el devenir de los siglos no ha impedido que una Estrella de David, símbolo judío por excelencia, continúe en la fachada de la casa actual indicando, a propios y extraños, la condición religiosa de la familia que allí habitó hace muchos siglos.”

Fuentes


- Catálogo Exposición “Memoria de Sefarad”. Artículo “La imagen personal”. Isidro G. Bango Torviso. Universidad Autónoma de Madrid.

- Introducción histórica y arqueológica. Análisis urbano del Apa III. Zona San Andrés. Vicente Salvatierra Cuenca.Universidad de Jaén.

martes, 6 de julio de 2010

LA JUDERÍA EN JAÉN


Los judíos se encontraban ya en Jaén en el año 612. El Rey Sisebuto dirigió un escrito a distintas localidades de las provincias de Córdoba y Jaén, en la que encargaba se hiciera cumplir la legislación que prohibía a los judíos tener esclavos cristianos. Entre esas localidades figuraba Aurgi, que era el nombre de Jaén en aquel momento. Dos cosas aparecen claramente en esta ley de Sisebuto: el importante poder económico de estas comunidades judías asentadas en las provincias de Jaén y Córdoba, pues no en vano soportaban el gasto económico que suponía tener a su cargo a población esclava; por otro lado queda patente que poseían suficiente poder como para no haber respetado esa Ley. Estos datos estarían evidenciando que esos asentamientos no eran nuevos, sino bastante anteriores a esa fecha.
Será en 1.246, momento en que la ciudad es tomada por el Rey cristiano Fernando III El Santo, cuando pronto se volverán a ver judíos en Jaén como arrendadores de rentas. La judería de Jaén se recompondrá.
A finales de este mismo siglo la judería contaba de nuevo con un tamaño considerable. Esta es una prueba del desarrollo económico de la aljama hebrea de Jaén. Ya en esa época la judería jiennense estaría enclavada entre las parroquias de San Andrés y San Pedro.
El Rey Pedro I “El Cruel” se verá obligado a pedir ayuda al reino musulmán de Granada para emprender las armas contra el futuro Enrique II , permitiendo a cambio de ese favor que cautivaran a los judíos de Jaén, que fueron víctimas de todo tipo de tropelías, lo que dio lugar a la conversión de la mayoría de judíos en cristianos en 1391. Se sabe que en esa época la ciudad contaba con unas 300 familias, esto es aproximadamente unos 1.500 judíos, según nos dice José Luis Lacave en su libro “Juderías y Sinagogas Españolas”. No sabemos si todos fueron vendidos pero sí que fue una durísima prueba para la judería de Jaén. Más tarde, a principios del siglo XV, los antiguos cristianos vuelven a emprender contra los conversos judíos de modo que éstos vuelven a buscar asilo en tierras musulmanas, hasta que a finales de siglo terminan estos temores y los conversos vuelven para reclamar sus tierras y quieren ser indemnizados por los daños sufridos, a lo que los viejos cristianos vuelven a atacar a los conversos hasta que los Reyes Católicos tienen la necesidad de recurrir al Papa para que instaure un Tribunal de la Santa Inquisición en Jaén, hecho que se consolida en 1483. Durante los dos años siguientes se va fraguando la expulsión judía antes de la expulsión general en 1492.


• Presencia de los judíos en la comarca de Sierra Mágina. Luis Coronas Tejada. Sumuntan nº 6, p. 15-22. 1996.

• http://www.iuventa.org/docJuderia/jaen_camino_sefarad.pdf